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    Alberto Bolívar Ocampo. Politólogo. Profesor de Geopolítica en los Institutos Armados, el CAEN y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

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¿Debacle en Irak? (*)




“Medida en términos de sangre y de dinero, la guerra en Irak ha conseguido el status de una gran guerra y una gran debacle”. Estas son las palabras iniciales del muy crítico análisis escrito por Joseph Collins – un exfuncionario del Pentágono- y que acaba de ser publicado por la National Defense University (Choosing War: The Decision to invade Iraq and its Aftermath; documento al que puede accederse dando clic aquí.

Lo significativo es que la publicación ha sido hecha por el principal centro académico del Departamento de Defensa de los EE.UU., situación que no ha sido un obstáculo para presentar reflexiones y conclusiones sumamente duras respecto al proceso de toma de decisiones que condujo a la (tan torpe) decisión de invadir Irak en 2003 – que en opinión de muchos, entre los que me incluyo, ha constituido la principal y mejor herramienta de reclutamiento con la que cuenta Al Qaeda -; la inteligencia “cocinada” en la que se basó dicha decisión; la mala estrategia militar impulsada por el entonces Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld; el defectuoso plan para la post guerra que no previó enfrentamientos como los que se desatarían entre sunitas y chiítas; el increíble desbande del ejército iraquí decretado por Paul Bremer, el administrador civil del país después de la caída de Hussein, que propició que miles de ellos, frustrados al quedarse sin trabajo estable, se fueran integrando a las decenas de grupos armados que hoy pelean entre sí y contra las fuerzas de la coalición; el costo político que ha significado la pérdida de prestigio de los EE.UU. al nivel mundial como consecuencia de la invasión, etc.

Si bien se discute la conveniencia o no de iniciar el retiro paulatino de las tropas estadounidenses para “iraquizar” la guerra – tal como en 1972, en Vietnam, se pretendió “vietnamizar” dicho conflicto-, dice el reporte que “los analistas de inteligencia nos recuerdan que la única cosa peor a un Irak con un ejército estadounidense podría ser un Irak después de una rápida retirada de ese ejército”. Eso es muy cierto y creo que es el principal problema y dilema que debe estar atormentando a la actual administración, así como al candidato republicano John McCain y a los precandidatos demócratas.

La situación de seguridad parecía haber mejorado por la nueva aproximación impuesta por el general David Petraus y la aplicación del nuevo Manual de Contrainsurgencia publicado en 2007 (The U.S. Army-Marine Corps Counterinsurgency Field Manual), que es realmente muy bueno por lo realista y por el enfoque principalmente no militar que quiere darle a la presencia estadounidense en Irak (y Afganistán). Lo malo es que creo que llegó muy tarde y que además parte de la presunción que enfrentan a una insurgencia ideológica clásica, tal como puede haber sido en los casos de Malaya y Vietnam. En Irak enfrentan a organizaciones terroristas como Al Qaeda, también es cierto, pero sobre todo a grupos armados de resistencia nacional. Contra eso, posiblemente no hay manual que sirva.


(*) Alberto Bolívar. Diario Expreso. 24/Abr/08

Fiascos de la Inteligencia en Irak (*)




La invasión estadounidense a Afganistán después del 11-S, se justificaba porque ese país constituía no sólo la base física de la organización terrorista, sino que además albergaba a un confiado Osama bin Laden que impartía sus directivas operacionales globales.

Distinto es el caso de Irak, porque acá la inteligencia no tenía la certeza que Saddam Hussein estuviera cerca de fabricar armas de destrucción masiva (ADM). Lo que es más, desde 2004 se sospecha que Ahmed Chalabi, uno de los líderes de la oposición iraquí –pagada por los contribuyentes de EE.UU.-, que informaba constantemente a la CIA acerca de la “existencia” de esas armas, era un agente doble de la inteligencia de Irán. Los cargos son que Chalabi siempre había estado trabajando para Teherán, mientras supuestamente complotaba desde el exterior para derrocar a Hussein y proporcionaba informaciones obtenidas por presuntos científicos opuestos al dictador iraquí, así como por “desertores”, acerca de sus planes para fabricar ADM. Estas “informaciones de bona fide” – pura desinformación- son las que habrían servido de base para los informes de inteligencia elevados a las autoridades en Washington y que en última instancia sirvieron para crear un cuadro de inteligencia ”cocinada”, para justificar la torpe invasión.

La hipótesis que maneja la contrainteligencia estadounidense es que a través del Congreso Nacional Iraquí, que presidía Chalabi, la inteligencia iraní manipuló a los Estados Unidos, reforzando las preconcepciones y prejuicios de los “halcones” en la Casa Blanca y el Pentágono, para decidirlos a embarcarse en una aventura militar a través de la cual se desharían de un vecino siempre hostil para Irán, además de pavimentar el camino para un Irak controlado por los chiítas. Una fuente “confiable”, canalizaba a través de la CIA informaciones que reforzaban el wishful thinking de Bush y compañía. En junio 2004, el diario británico The Guardian citó a una fuente de la inteligencia estadounidense diciendo: “Ahora es muy claro que los iraníes nos desayunaron, almorzaron y cenaron”. Por su parte, Larry Johnson, un ex alto funcionario de contraterrorismo del Departamento de Estado, señaló que “la inteligencia iraní ha estado manipulando a los EE.UU. por muchos años a través de Chalabi.

Cuando toda la verdad se revele, veremos que Irán ha conducido una de las operaciones de inteligencia llevadas a cabo con mayor maestría en toda la historia. Persuadieron a los EE.UU. y a Gran Bretaña para que se deshicieran de su mayor enemigo.” Por su parte, Patrick Lang, ex jefe de la carpeta de Oriente Medio de la Defense Intelligence Agency-DIA, sostuvo en esa ocasión que “si todo resulta ser verdad, ciertamente fue una operación genial. Los iraníes crearon una oposición anti-Saddam Hussein para deshacerse de éste y nos hicieron que pagáramos por ello.” No en vano, David Martin describió en su libro Una selva de espejos (1980), al mundo del espionaje como una realidad en continua distorsión, en la que nada es lo que parece ser.


(*) Alberto Bolívar. Diario La Primera, 08/Abr/06

Bush regrets Irak invasion based on Intelligence failure

Entrevista a Henry Kissinger

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