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    Somos un grupo de investigación en temas de Seguridad y Defensa Nacional.

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    Alberto Bolívar Ocampo. Politólogo. Profesor de Geopolítica en los Institutos Armados, el CAEN y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

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Cubre tus bases (*)



Es una frase extraída del argot deportivo, de uso muy difundido en Norteamérica, referida a que antes de emprender una empresa que se sabe va a ser de curso difícil y de resultado tal vez incierto, uno debe tratar primero de no dejar cabos sueltos y de cerrar aquellas brechas que podrían ir en desmedro del propio interés.

Me temo que esto no se hizo cuando nuestro gobierno decidió ir a La Haya para demandar a Chile por el tema de la inexistencia formal de límites marítimos entre ambos países.

Con gran celeridad, sagacidad y sin pizca de contemplación alguna, Santiago está moviendo las fichas de La Paz y Quito para sentar antecedentes diplomáticos y también jurídicos, que busquen declarar la incompetencia de La Haya para ver la demanda peruana.

A los bolivianos les han insinuado que nuestra demanda bloquearía cualquier buena intención que tuvieran para ofrecerles una salida al mar, que “nuevamente el Perú sería el obstáculo”; y a los ecuatorianos simplemente les han dicho: “ustedes son los siguientes en ser demandados.” Por más que Torre Tagle trate de convencernos respecto a que el renacido bloque Santiago-Quito “no existe, que es una exageración” y que “el Ecuador ha manifestado que el tema de la frontera marítima es un asunto bilateral entre peruanos y chilenos”, en las últimas semanas la Cancillería norteña le ha tirado la puerta en la cara más de una vez a su contraparte peruana y la próxima ratificación como tratados de límites que los presidentes Correa y Bachelet van a hacer de los Acuerdos de Pesca de 1952 y 1954, no es broma y constituye un revés muy serio para las aspiraciones peruanas. ¿Por qué hemos llegado a esta situación en la que un asunto bilateral se está convirtiendo en cuadrangular? Muy simple: porque Torre Tagle no cubrió bien sus bases, especialmente con el Ecuador.

Lo increíble es que varios advertimos de una situación muy similar, tiempo atrás, cuando se aprobó nuestra Ley de Líneas de Base Marítimas. En mi artículo “Un enredado cuadrangular” (La Primera, 28.11.05), sostuve: “Concuerdo con quienes sostienen que Torre Tagle subestimó las probables reacciones de La Paz y Quito al reclamo y a la Ley. (...) Santiago simplemente ha aprovechado la pasmosa inacción de Torre Tagle.” Sobre esto último, porque la Cancillería sureña también en esa ocasión había agitado a Quito y La Paz. Ahora es obvio que nada ha variado y que no aprendimos la lección, y que tal inacción – que parece ser producto de una cultura institucional medrosa y carente de audacia e imaginación - también se ha dado al momento de pavimentar el camino diplomático y jurídico hacia La Haya.

Es cierto que todos debemos apoyar la demanda y empujar el coche peruano en el camino hacia La Haya, pero con la conciencia de que por la torpeza de no haber cubierto bien nuestras bases, este puede terminar siendo un camino cuesta arriba.


(*) Alberto Bolívar. Diario Expreso. 22/Feb/08

Activos Estratégicos (*)




Entre otros, dentro de esta categoría podemos encontrar al agua y a las diversas fuentes de energía, prefiriendo los economistas referirse a las mismas como commodities. No obstante, como estamos en un mundo en el que casualmente cada día estarán más escasos, para el estadista estos activos van adquiriendo el carácter de estratégicos (sin que esto signifique en modo alguno apoyar el sentido que se le dio al término “estratégico” entre 1968 y 1980), porque pueden condicionar – sino determinar – el desarrollo y la seguridad de un país en las décadas por venir, en razón de su buen o mal uso, e incluso de su no uso.

Para el estadista, son estratégicos porque su escasez o su abundancia y la forma como afecten al desarrollo, se reflejarán en el grado de poder nacional que un país detente en un momento dado de su historia y que –al menos en teoría - le permitirá alcanzar una determinada estatura estratégica y por ende un margen de maniobra mayor o menor para afrontar situaciones de conflicto.

Activos (casi estratégicos) hemos tenido varios a lo largo de nuestra historia: el güano, el salitre, el caucho, las riquezas ictiológicas y ahora el gas (y por qué no también decirlo, el agua.) Sin embargo, salvo – hasta ahora – lo último, el resto fue dilapidado en vergonzosas marañas de corrupción, incompetencia y falta de previsión. No supimos qué hacer con esos activos, que nunca devinieron en verdaderamente estratégicos porque no teníamos una idea coherente de país a largo plazo; o dicho de otro modo, porque no nos gobernaban estadistas.

Si el siglo XIX fue el siglo del carbón y el siglo XX el del petróleo, el actual es el siglo del gas natural. Lo tenemos y pese a ello, en vez de ver cómo se masificaba su consumo doméstico, hubo quienes prefirieron que se exportara, no importando a quién fuera, es decir, como el caso de Chile, en medio de un diferendo territorial. La exportación – a quien sea – es sólo buena si hay reservas comprobadas suficientes para satisfacer el consumo interno y si las relaciones con el comprador son verdaderamente óptimas. Como podrá apreciarse, no se cumple ninguno de los dos supuestos.

Torre Tagle prefirió hablar de llevar los asuntos bilaterales por “cuerdas separadas”: por un lado, lo político-diplomático y lo estratégico-militar, y por otro, lo económico-comercial; como si no fueran herramientas integrales para accionar al momento de ir a una difícil negociación diplomática para resolver un contencioso territorial (es la vía que yo hubiera adoptado, usando cartas como el agua, energía hidroeléctrica e incluso el gas) o para apoyar la (final) decisión de ir a La Haya.

Atentando contra el interés nacional, altos funcionarios públicos peruanos (verdaderos cipayos) festinaron trámites legislativos con tal de tratar de aliviar los graves apuros energéticos chilenos. Es menester saber cuanto antes quiénes se prestaron a una trama que – no hay duda -, afectaba negativamente el futuro energético del país. Esto fue hecho a sabiendas. Deben pagar por ello.


(*) Alberto Bolívar. Publicado en Diario Expreso. 14/Feb/08

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