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    Somos un grupo de investigación en temas de Seguridad y Defensa Nacional.

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    Alberto Bolívar Ocampo. Politólogo. Profesor de Geopolítica en los Institutos Armados, el CAEN y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

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La Ofensiva del Tet (*)




Se inició el 31 de Enero de 1968 durante la guerra de Vietnam, cuando 84,000 efectivos combinados del Viet Cong (guerrilla operando en el Sur) y del ejército de Vietnam del Norte –violando la tregua por el Año Nuevo Lunar chino (Tet) -, lanzaron una serie de ataques contra 5 ciudades autónomas, 36 capitales provinciales y 64 capitales distritales en todo Vietnam del Sur; prolongándose los combates para desalojarlos hasta fines de Febrero. Para el Norte fue un fracaso táctico, ya que sufrieron 58,000 muertos, pero –y paradójicamente – un éxito estratégico porque tanto la administración de Lyndon Johnson como la opinión pública de su país se dieron cuenta que la guerra no podía ganarse. Impactantes fueron las imágenes de la lucha por recuperar la embajada estadounidense en Saigón, la cual había sido tomada por un grupo de comandos del Viet Cong, así como de los sangrientos combates por la ciudadela de Hue (magistralmente recreados por Stanley Kubrick en su película de 1987, Nacido para Matar.)

Pese a los indicadores de alerta temprana, los EE.UU. no creyeron que los comunistas se atrevieran a realizar algo de tanta envergadura y cuya intención era provocar una insurrección generalizada contra el régimen sudvietnamita, algo que nunca sucedió. Los EE.UU. vencieron militarmente, pero fueron derrotados política y psicológicamente. Tal fue el impacto, que el 31 de Marzo Johnson anunciaba al país su decisión de no postular a la reelección ese año. (Sobre el Tet, recomiendo el número especial de la revista Vietnam, Febrero 2008.)

Escribo sobre estos hechos de hace 40 años, no tanto por mi afición por la historia militar, sino más bien porque esa clase de ofensivas urbanas, con pequeñas unidades, decididas y altamente móviles, atacando simultáneamente diversos objetivos es lo que hemos venido presenciando desde Somalia en 1993 hasta Irak. Algo similar pretendió realizar Abimael Guzmán en Lima para fines de 1992: una batalla callejera de varios días, con miles de muertos y que provocaría una intervención internacional. Constituyó el fallido “giro vietnamita” de Guzmán. Reconozcamos que las tendencias de los terroristas - incluidos los de SL - apuntan a privilegiar los escenarios urbanos sobre los rurales porque después de Nueva York, Washington, Madrid, Londres, Casablanca, Bali, Bagdad, Faluya, Kabul, etc., hay que ser un terrorista muy torpe como para ir a podrirse al monte. Las ciudades constituirán los campos de batalla del futuro y para ello el Perú debe prepararse militar y políticamente. En lo militar, porque las fuerzas convencionales no están entrenadas para actuar en escenarios urbanos. Políticamente, porque los terroristas o las avanzadas radicales usarán a una masa crítica de legitimidad (como los reclutados por las Casas del ALBA) para que, a diferencia de la Ofensiva del Tet, sí se llegue a la insurrección generalizada. Paciente y hábilmente – y en nuestras narices - vienen acumulando esa masa. Sus capacidades militares no serán tan importantes como las político-sociales, ergo, es en ese campo donde urge actuar. Sí, antes de que sea demasiado tarde.


(*) Alberto Bolívar. Diario Expreso, 31/Ene/08

La Era de los Conflictos Asimétricos




Fuente: Bolívar, Alberto. (2002). La Era de los Conflictos Asimétricos. Military Review, (Ene-Feb), pp. 46-53.

Los sucesos del pasado 11 de septiembre han constituido la más reciente, espectacular, eficiente y letal aplicación de las estrategias de guerra asimétrica, concepto del que los teóricos y también los planificadores de la defensa venían considerando, discutiendo y advirtiendo sobre su aplicación, por lo menos desde 1989. Sin embargo, lo que ahora denominamos guerra asimétrica es tan antiguo como el hombre: basta remontarnos al pasaje bíblico de David y Goliat para ver un excelente ejemplo aplicativo de la misma.

Posteriormente, la derrota de Varo y sus legiones a manos de tribus germánicas en el bosque de Teutoburgo el año 9 D.C.; también el aniquilamiento de ejércitos británicos en Afganistán el año 1842 y en Isandhlwana a manos de los zulúes en 1879, o del Séptimo de Caballería a manos de los Sioux, Oglalas y Cheyenes en Little Big Horn el año 1876.

Más recientemente, la masiva actuación de los partisanos soviéticos contra los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial –y que contribuyó notablemente al éxito de las fuerzas regulares de su país- (1), las derrotas de los EE.UU. y la Unión Soviética en Vietnam y Afganistán, respectivamente, así como la derrota de las fuerzas militares de la Federación Rusa en Chechenia (1994-1996) y los problemas que sigue teniendo contra la guerrilla en esa república islámica.



Guerra asimétrica es la que han llevado a cabo grupos revolucionarios contra Estados; pero relacionado con la organización Al Qaeda de Osama bin Laden, tenemos el atentado que el 12 e octubre de 2000 sufrió el navío de guerra estadounidense USS Cole, un destructor de la clase Arleigh Burke, equipado con el sistema de control de batalla Aegis, y por ende uno de los más sofisticados barcos de guerra del mundo. Como sabemos, fue severamente dañado en el puerto de Adén (Yemén) por dos terroristas suicidas pilotando un pequeño bote de goma con motor fuera de borda y cargado con explosivos, que mató a 17 marineros e hirió a otros 39. Un navío diseñado para proteger contra todo tipo de amenazas a un grupo de batalla compuesto por portaaviones, equipado con poderosas defensas contra misiles que rozan la superficie del mar y otros ataques tecnológicamente avanzados, fue discapacitado (y tuvo que luchar para mantenerse a flote) por un ataque de dos hombres y una bomba (2).

Características de la Guerra Asimétrica

La actual y creciente brecha socioeconómica existente entre el mundo desarrollado –más específicamente el nivel del poder nacional de los EE.UU.- y los países en desarrollo, se ve reflejada también en los asuntos estratégicos y militares. La Guerra del Golfo de 1991, tal vez sea la clase de conflicto que sea la excepción y no la regla en los años por venir. Iraq, pese a tener en ese entonces la cuarta fuerza armada del mundo, quiso enfrentar simétricamente, de igual a igual a los EE.UU., con los resultados que ya conocemos. En un señero artículo de 1989, cuatro oficiales del Ejército y del Cuerpo de Marines de los EE.UU. Señalaron el advenimiento de la Guerra de Cuarta Generación, en la que se usarían técnicas que podríamos llamar “ajenas” a la tradición occidental, lo que más adelante veremos, consideraríamos como técnicas asimétricas. Con extraordinaria visión advirtieron:

Por cerca de 500 años, Occidente ha definido la forma de hacer la guerra (...) El hecho que algunas áreas no-occidentales como el mundo islámico no son fuertes en lo que a tecnología se refiere, podría llevarlos a desarrollar una forma de hacer la guerra, de cuarta generación, a través de ideas antes que de tecnología. La génesis de una forma de guerrear de cuarta generación podría ser visible en el terrorismo (3).

Igualmente indicaron que un oponente de cuarta generación podría tener una base no-nacional o transnacional, como una ideología o la religión y que como sus capacidades de seguridad nacional estaban diseñadas para operar dentro de un marco de referencia de Estados-Naciones, fuera de ese marco tendrían grandes dificultades (4).



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Crisis en la Inteligencia de EE.UU. (*)




La renuncia del director de la CIA Porter Goss es un signo evidente de lo que ya varios especialistas advertían: la reforma del sistema de inteligencia estadounidense –compuesto por 16 agencias-, a la luz de las recomendaciones que se hicieron como producto del informe sobre los ataques del 11-S, simplemente no estaba funcionando por una serie de razones.

- Pese a que la Ley de Seguridad Nacional de 1947 le daba a la CIA -una agencia civil- el teórico rol de agencia centralizadora de todas las actividades del sistema, ello nunca se dio porque desde el punto de vista presupuestal (era de US 30 mil millones el 2001, US 44 mil millones actualmente), es el Pentágono, del que dependen una serie de agencias de inteligencia principalmente técnicas, el que controla hasta el 80%.

- Muchas veces el enfoque civil de muchos problemas, llevó a no tan veladas divergencias con el Pentágono, tal como se manifestó durante la guerra de Vietnam sobre cómo y dónde enfocar el esfuerzo bélico y –todo lo indica- se está dando actualmente en la guerra de Iraq. Esta última es una de las razones para explicar el 29% de aprobación de la gestión gubernamental de George W. Bush.

- La creación de la Dirección de Inteligencia Nacional (DIN), hoy a cargo del embajador John Negroponte, le disminuyó aun más facultades a la CIA, creando roces personales e institucionales con Goss, el cual últimamente tenía que defender a su agencia de las críticas por temas como el del presunto traslado aéreo clandestino de personas sospechosas de terrorismo, a cárceles secretas en Europa Oriental, la mayoría del cual se habría realizado durante la gestión de su antecesor, George Tenet, y que ahora es materia de una seria investigación por parte de la UE.

- La ampliación de las capacidades de espionaje humano en el exterior por parte del Pentágono, algo que era patrimonio exclusivo de la dirección de operaciones de la CIA.

- La nominación del general en actividad de la fuerza aérea Michael Hayden, ex director de la NSA (1999-2005), la más poderosa agencia del ámbito del Pentágono, que a escala global –incluidos los EE.UU., algo que no se daba desde los tiempos de Richard Nixon- se encarga de la interceptación de comunicaciones, rompimiento de claves, entre otras actividades de espionaje tecnológico altamente sofisticadas; además del hecho que Hayden era el segundo de Negroponte en la DIN. Se teme que su ratificación por el Senado militarice aun más al sistema y refuerce el poder de asesoría, decisión y acción del Secretario de Defensa Ronald Rumsfeld, quien dicho sea de paso, nunca se ha caracterizado por su sentido de moderación política y estratégica.

Todo cambio organizacional en inteligencia – sobre todo los fallidos, sino que nos pregunten a los peruanos- tiene un alto costo que se refleja en los campos analítico y operacional, situación que tratarán de aprovechar los enemigos y adversarios de los EE.UU.


(*) Alberto Bolívar, Diario La Primera, 15/May/06.

Bush regrets Irak invasion based on Intelligence failure

Entrevista a Henry Kissinger

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